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MALVINAS, una historia de ficción

02 de abril de 1982. Buenos Aires. Argentina.

Las fuerzas armadas intentan el último manotazo de ahogado para mantener el poder. Esa mañana del 2 de abril de 1982, la noticia del desembarco de tropas argentinas en las Islas Malvinas conmovió al país. Sin embargo, la operación logró el efecto contrario al que buscaban las cúpulas militares. Miles de argentinos autoconvocados salieron a las calles, sí, pero no para vivar al gobierno en un rapto de patriotismo idiota sino para reclamar el retiro inmediato de las tropas de las islas.

Ese intento desesperado, miope y oportunista fue la gota que rebalsó el vaso. La población estaba convencida que para recuperar las islas se debían transitar dos caminos pacíficos y paralelos. Por un lado, el de la cooperación absoluta con los isleños y por el otro, la negociación firme y dura con Gran Bretaña. Ir a la guerra ante una potencia mundial sólo podía tener lugar en la cabeza de un grupo de trasnochados.
¿Una invasión a las Malvinas? ¿Vamos a mandar a colimbas de 18 años a que se caguen de frío y los masacren? ¿Cómo hacemos? ¿Organizamos una campaña de donación de frazadas con Pinky y Cacho Fontana? No jodamos ¿Quién va a ir? ¿Astiz? Ese asesino de mujeres inocentes ante el primer inglés que se le cruce se rinde sin disparar un solo tiro.
El pueblo salió a las calles con sus cacerolas. A la junta militar no le quedó otra. Ante las advertencias Británicas, pero más aún por el repudio generalizado en la Argentina, la junta militar retiró las tropas de las Malvinas y veinticuatro horas después renunció en pleno. Galtieri fue el último en hacerlo. En forma interina asumió el Gral. Reynaldo Bignone. Luego de un acuerdo con todos los partidos políticos y la multisectorial, anunció la convocatoria a elecciones para dentro de tres meses.

22 de junio de 1986. Estadio Azteca. México.

Maradona encara por el medio a la defensa de Inglaterra. La pelota va hacia Valdano. El defensor inglés que lo marca, en su intento por despejar, mete un centro sobre su propia área. La pelota llueve sobre el punto penal. Maradona, hasta ahí de un aceptable mundial, salta junto con Peter Shilton, el arquero inglés. Shilton va con su puño en alto. Diego con su cabeza y una mano pícara. Maradona gana en el salto. Shilton no llega. Gol de Argentina. Diego sale corriendo para festejar, pispea al juez y sigue corriendo. Los ingleses corren al árbitro reclamándole mano. Shilton desesperado se golpea su brazo al grito de “hand, hand, Shit, hand, hand”. Mientras Jorge Burruchaga acaricia la cabeza de Maradona, el árbitro señala el punto del penal y pita. Pita bien fuerte. Tiro libre para Inglaterra. Maradona como loco se agarra la cabeza. Empieza a decir que no, que no fue mano, que no la tocó. Se pone cara a cara con el referí. Con sus manos atrás le suplica.

- No fue mano. No la toqué.

Pumpido se le acerca y lo intenta correr para evitar la amarilla o roja que se veía venir. El árbitro inmutable.

- Es un botón, un botón hijo de re mil putas - le grita Diego a Pumpido ya lejos de los oídos del árbitro.

El partido sigue. Maradona arma una jugada increíble. Pasa a no menos de seis ingleses y también gambetea al arquero. Cuando está a punto de rematar se tropieza y cae de un modo muy aparatoso. Luego del blooper, Víctor Hugo Morales describió a Maradona en esa jugada como "Barrilete Cómico". Una frase que quedó para la posteridad.
Faltaban 10 minutos cuando Bobby Robson, técnico inglés, hizo ingresar a John Barnes. Volvió loca a toda la defensa argentina. Casi sobre el final un centro suyo le quedó servido a Gary Lineker en el área chica. Inglaterra uno, Argentina cero. Argentina quedó eliminada en cuartos de final del Mundial de México.
Bélgica terminaría siendo Campeón del Mundo.

02 de abril de 1987. Naciones Unidas, Nueva York.

Luego de varios meses de intensas negociaciones, el presidente Raúl Alfonsín y la Primer Ministro Margaret Thatcher anuncian en forma conjunta el acuerdo mediante el cual se detetermina que la soberanía y el manejo administrativo de las Islas pasarán a manos argentinas a partir del 02 de abril de 2012. Durante los próximos 25 años las Islas se mantendrán bajo la denominación oficial de Falklands. Una vez realizado el cambio de bandera volverían a su denominación original de Islas Malvinas.
Una Primer Ministro debilitada internamente ante la crisis social desatada por las medidas económicas salvajes que impuso no tuvo más remedio que ceder ante la fuerte y hábil postura argentina tanto en la relación bilateral con Gran Bretaña como en la referente a los propios isleños. Un presidente fuerte que había asumido por el voto popular luego de las innumerables manifestaciones que pusieron fin al gobierno de facto, aprovechó ese envión que le dio la apertura democrática y el Juicio a la Juntas para saldar esa deuda que la Argentina tenía con su historia y su futuro.

15 de abril de 1987. Buenos Aires, Argentina.

Durante Semana Santa el Teniente Coronel Aldo Rico se subleva para imponer por la fuerza el fin de las causas por los delitos cometidos durante la dictadura militar. La gente, al igual que en abril de 1982, se convoca en Plaza de Mayo. El presidente Alfonsín, luego de arduas negociaciones y días de tensión, logra la rendición incondicional de los Carapintadas. Aldo Rico es detenido.
Como respuesta a este intento de levantamiento, el Presidente anuncia que enviará al congreso un proyecto de ley para agilizar las causas y lograr cuanto antes que la totalidad de los militares que intervinieron en los secuestros, torturas y desapariciones paguen con la cárcel.  El proyecto fue denominado "Punto Final".
Desde el balcón de la Casa de Gobierno, el Presidente se despidió de la multitud con una frase inolvidable y llena de emoción: "La Casa está en orden. Felices Pascuas".

10 de diciembre de 2001. Viedma, Capital de la República Argentina

Luego de 18 años en funciones, el Presidente saliente Dr. Raúl Alfonsín entrega el poder al nuevo presidente electo. Su hijo, el Dr. Ricardo Alfonsín, máximo referente de la agrupación de origen radical “La Illia”, asume la presidencia por un periodo de 6 años. Entre los asistentes, se destaca la presencia del Gobernador de La Rioja, Dr. Carlos Saúl Menem y la del Gobernador de Santa Cruz, Dr. Néstor Carlos Kirchner acompañado de su señora esposa.

MALVINAS, LA HUELLA

Malvinas, una tarde de otoño de 2012.

Stewart sale de su casa. Cierra la puerta, gira y comienza a caminar hacia su derecha. A lo lejos se ve un gran cartel que dice Falklands. Da dos pasos más y tira el envoltorio de ese chocolate que acaba de terminar de comer. El bollo pega en el cesto que cuelga del árbol. Hace una pirueta muy audaz y entra. Stewart sigue camino hacia su trabajo.
Unas 4 horas y media después, Stewart vuelve a su casa para almorzar y luego volver al local. Cuando todavía le faltaban unos pasos para llegar algo lo sorprende en la base del árbol donde estaba el cesto. Se acerca y ve una mancha de sangre. Se agacha y ve que esa sangre esta muy seca. Excesivamente seca.

-         ¿Cómo puede ser? - se pregunta.
-         ¿Esta mancha no estaba cuando salí y ahora parece vieja?

Le consulta a un par de vecinos. La Sra. Grinton le dice que no vio ni oyó nada raro. El Sr. Keane tampoco recuerda haber escuchado nada extraño.

-         ¿Cómo puede ser? Un lugar tranquilo como esta cuadra, tanta sangre y nadie sabe nada.

Stewart se da cuenta que la mancha en realidad es una huella. Se extienda como una línea zigzagueante por la calle. Comienza a seguirla. Parece interminable. Continúa más allá del asfalto. Sale de la zona urbana. Las características construcciones con techo a dos aguas empiezan a quedar lejos.
La huella va hacia esos lugares a donde ya nadie va. O por lo menos casi todos tratan de evitar. La zona donde perduran los despojos de la guerra. Zona de cascos rotos, de minas perdidas, de casquillos usados. De algunas ropas viejas y demás rastros del horror y la estupidez humana. La huella de sangre seca surca las piedras. Sigue haciéndose paso entre el barro y esos residuos de hace años.
La huella frena en un punto. Desaparece del horizonte cercano. Se la traga la tierra. Stewart frena con ella. Se pone en cuclillas y comienza a escarbar entre las piedras y la tierra como haría un perro buscando su hueso. Logra excavar un poco y de pronto parte de la tierra cercana se derrumba. Un pozo. En realidad una vieja trinchera. Stewart busca aún más con sus manos y logra observar un paquete de cigarrillos vacío. El envoltorio indicaba que supieron ser unos Marlboro. Un envoltorio lo suficientemente viejo como para haber sido de algún soldado argentino que los usaba para aliviar el frío. O la ansiedad. Seguramente la angustia. Al lado también observa una bombilla tirada. Unos centímetros más allá, para su sorpresa, se encuentra con un cigarrillo encendido. ¿Encendido?, se pregunta sin poder entender.

Lo agarra con sus dedos, lo gira y nota manchas de sangre. Manchas tan secas como las de la huella.
Su asombro era enorme. Una huella de sangre seca que denotaba ser muy vieja recorriendo un largo camino en el que horas antes no estaba. La huella que se pierde en una vieja trinchera enterrada y dentro de ella un cigarrillo encendido como si hubiera sido fumado recién. Como si alguien lo hubiera dejado hace no más de cinco minutos. ¿Qué significa todo esto?, se pregunta.

Stewart vuelve rápidamente hacia su casa mientras busca una explicación en su cabeza. Ingresa y le cuenta a su padre todo lo que vio. A pesar de lo agitado que estaba y los nervios con los que contaba lo sucedido, su padre logró seguir el hilo del relato. Una vez que su hijo terminó, se quedó pensando qué era todo esto. De qué se trataba. Cuando el silencio incrédulo se había apoderado de la situación, de golpe, el padre reacciona. Abre bien grandes sus ojos y exclama:

-         ¡La enfermería!
-         ¿Qué enfermería? - le pregunta Stewart. 
-         La enfermería. Acá al lado, donde hoy está ese árbol y la casa de los Grinton, los argentinos atendían a sus heridos.

Ambos se miraron sin creerse lo que pensaban. Ambos salieron corriendo hacia el árbol. Ambos llegaron rápidamente.

La huella ya no estaba.

LANATA. Directo al mentón

“…Se va a jugar el pibe. Tira con derecha y con izquierda. En el cuerpo a cuerpo. Esto es increíble. Lo tiró Chávez a Martínez. Era todo de Maravilla. Lo va a buscar Chávez, final tremendo. Era todo de Maravilla que se va a prender. No se tiene que prender. Salí de ahí Maravilla. Lo va a buscar Chávez. Lo tiene que abrazar Martínez a Chávez. Segundos finales. Dramático. No te jugués Sergio. Abrazalo, trabalo. Va Chávez a buscarlo. Se juega la última ficha. Están muy cansados los dos. Qué pelea y qué final. Están cansados los dos. Izquierda de Martínez, derecha de Chávez. Que final tenemos. Diez segundos finales. Va a sonar la campana…”.
Relato de Walter Nelson, último round.
Maravilla Martínez vs. Julio César Chávez Jr.


La historia del Kirchnerismo marca que siempre contraataca mejor de lo que ataca. Como si el centro del ring lo hiciera perder referencias. Se envalentona, busca el desenlace inmediato pero en ese intento se descuida, tira unos golpes de más, se desordena y el rival crece. Crece hasta que el Kirchnerismo se reacomoda y lo vuelve a poner al borde del nocaut.

Al borde del nocaut, cuando la cuenta ya iba por el 54%, el Grupo Clarín, entendió que le quedaba su última chance. Pero también se dio cuenta que sus golpes ya no pesaban. Sabiéndose contra las cuerdas, salió en busca de ese boxeador que le podría dar una mano. La última. Entonces Lanata se puso los guantes, subió al ring y le dijo a Bonelli: “Vos correte, dejame a mí”. Y empezó a pegar.

Mientras decenas de economistas y periodistas escriben y hablan en lenguaje técnico tratando de explicar las relaciones entre los pesos y los dólares, Lanata dice: “Cómo voy a confiar en el peso si lo imprime Vanderbroele”.

Decenas de editorialistas, conductores de TV y políticos conducidos y editorializados insinúan, a veces dicen, y muchas veces dan a entender, que la Presidenta sufre problemas psicológicos y/o depresivos. Lanata, en cambio, hace que su Cristina imitada tome pastillas a las 22hs de un domingo por la pantalla de El Trece.

Gran parte de la oposición habla de la “Chavización” del oficialismo. Lo hace de manera bastante liviana. Lanza una frase, la repiten varias veces distintas voces, y, de tan liviana, la idea se vuela. Nunca se materializa. Se quedan en el llanto. Se “Chilindrinizan”.
En cambio, Lanata vuela hacia Venezuela un mes antes de las elecciones. Lo titula “Recuerdos del futuro”. Busca, en el campo de batalla, todas las entrevistas e imágenes que le puedan servir para darle verosimilitud a ese concepto tan liviano que otros tiran a la marchanta. Pero no termina ahí. El día de los comicios viaja de nuevo. Lo vende como “Volver al futuro”. Y no viaja solo. No, se lleva consigo a toda la vecindad del Chavo. Va con Don Ramón, Quico, Doña Florinda, Popis, Ñoño y Patricia Bullrich. Primero viajó para mostrar lo qué le espera a la Argentina y luego lo hace para mostrar cómo se puede evitar ese futuro. Pero le sale mal. Capriles, a pesar de los twitts del PRO, pierde. Y, entonces, sin filtro, a Lanata se le chispotea un “la concha de la madre”. Pero a su vuelta, con la inestimable colaboración del servicio de inteligencia venezolano, convierte la victoria de Chávez y la derrota de Capriles en su propio reality. Para muchos espectadores el fenómeno social, cultural y político venezolano terminó resumiéndose en un: “¿Viste lo que le pasó al Gordo?”.

El caso Ciccone ya lo venía manijeando Jorge Asís desde su blog pero no pasaba de ahí. Microclima. Hasta que Lanata le hizo una nota a la ex esposa de Vanderbroele. Y el tema estalló.

Muchas quejas se escuchaban en el ambiente periodístico sobre la falta de conferencias de prensa de Cristina. Y la queja quedaba ahí, flotando de programa en programa, de diario en diario. Lanata, en cambio, reeditó estéticamente aquel panel de Tato y la jueza “badubudubudía”. “Queremos preguntar”, exclamaron. El tema rompió la barrera del ambiente periodístico y llegó hasta Harvard.

Miles de mujeres y hombres urbanos despolitizados al mango esperan que sean las 22hs. del domingo como si se tratase del último capítulo de Resistiré. En la cola de un supermercado una señora dice “Y qué querés, si los pesos los imprime Vanderbroele”. La misma frase se escucha en una oficina, en un taxi, en un colectivo. Mismo colectivo donde dos personas se auto convencen que Buenos Aires es Caracas. En la Plaza del cacerolazo el canoso de mangas cortas dice que tiene la posta: “está medicada”. Misma plaza donde se puede observar un cartel sostenido por una empleada administrativa que dice “Queremos preguntar”.

El diferencial de Lanata es que hace periodismo en lenguaje publicitario. Pega al mentón y mira al público para que lo aplauda. Es efectista. Busca el impacto. Sabe pegar. Lo que a otro le puede llevar 8 ó 9 rounds él lo resuelve en una frase. En una piña. Las mismas formas que utiliza Marcelo Tinelli cuando se hace el vivo con un partenaire ad hoc y enseguida busca la complicidad del espectador para que le festeje la ocurrencia. Así funciona Lanata. Es televisivamente creativo. Entiende el juego.

Maravilla Martínez venía peleando contra Bonelli pero, de repente, para el último round le pusieron a Lanata y los golpes empezaron a doler.  
Ante este cambio de escenario el oficialismo está obligado a volver a sofisticar su comunicación. A cambiar su estrategia. El golpe por golpe ya no conviene. El spot de 5 minutos no sirve. Quizás, la clave se pueda encontrar en ese relato final de Walter Nelson.

“Abrazalo”











Reglas para el debate entre Carta Abierta, Plataforma y Argumentos

Sobre los Eeeemm, En este sentido y Entonces decimos.

Queda terminantemente prohibida la utilización de la expresión y/o onomatopeya ''Eeemm'' como introducción a una respuesta. Su uso queda limitado a hacer las veces de transición de un concepto a otro hasta un máximo de 2 (dos) repeticiones por intervención.

Las expresiones concatenantes ''Entonces decimos'' y ''En este sentido'' deberán utilizarse en forma intercalada. El no cumplimiento de esta norma inhabilita la mención de cualquiera de las dos expresiones hasta el final de la exposición (ahí te quiero ver).

Noción de Pueblo
Para las tres partes el pueblo es eso que dicen representar e interpretar.

Look, imagen y semejanzas
Corbatas: Prohibidas
Moños: Como máximo un solo integrante d cada colectivo podrá vestir moño. Su repetición coartaría la libertad de excentricidad.
Pantalones: Deberán ser de corderoy o gabardina de invierno preferentemente en tonalidades verdes o marrones (gamas varias)
Anteojos: Podrán ser de marco grueso o sin marco. No se aceptarán intermedios inclasificlables.
Poleras: Nos más de tres por grupo siempre en colores oscuros.
Poleras con anteojos de marco grueso: Combinación prohibida.
Poleras con anteojos sin marco: Permitido siempre y cuando los lentes sean redondos o ligeramente ovalados y el intelectual en cuestión pelado.
Mocasines: Obligatorios


Autorreferencialidad
Se permiten un máximo de 3 (tres) citas autorreferenciales por intervención.
Se permiten un máximo de 2 (dos) citas de otros miembros del mismo colectivo a ''los que hemos leído e intentado interpretar en toda su densidad”.
Se permite un máximo de una cita de autorreferencialidad indirecta por intervención (citar la cita que hizo otro miembro del colectivo sobre un libro mío).

Denominación de los Estados Unidos de América
Carta Abierta: Imperio
Plataforma: Yankees
Argumentos: Los Norteamericanos y/o la Potencia del Norte.

Yankees, Marxistas, Peronistas.
Yankees: Los tres grupos de pensamiento se declaran contrarios a los intereses del imperio Yankee norteamericano, su complejo industrial-militar y del Pato Donald.
Marxistas: Los tres colectivos del saber reconocen como lejana condición de producción intelectual al pensamiento Marxista pero con matices (varios)
Peronistas: No sabe / No contesta


Clarín
Carta abierta: La oposición al proyecto nacional y popular.
Plataforma: El socio al cual le permitieron la fusión de Cablevisión y Multicanal.
Argumentos: La oposición al proyecto de reinstalación de ''lo político'' como tema de debate público al cual en su momento le permitieron la fusión entre Cablevisión y Multicanal.

Minería a Cielo abierto
Carta abierta: Esteeemmm...
Plataforma: Una verguenza, esunescándalo.
Argumentos: Una demanda pendiente.

Conclusiones del debate
Más allá de particularidades propias de la dinámica del mismo, las tres partes o colectivos intervinientes sostendrán que se trata solamente del principio, una breve introducción de un discurrir de ideas, intercambios y dialécticas que merecerán una mayor profundidad de análisis a futuro.



Sobre el potencial debate Roberto Gargarella vs Horacio González.

El mismo se llevara a cabo un día sábado de 14 a 17hs.
Las butacas para el público asistente deberán ser semi-cama y contar con apoya cabezas. De ningún modo las mismas podrán ser provistas por las empresas El Rápido ni FlechaBus.
Los asistentes deberán dejar sus celulares en modo vibrador sin sonido con la alarma puesta para las 16:50hs.
Prohibido apagar los celulares (no sonaría la alarma)
A las 16:50 se abrirá el debate a las preguntas del público.
A las 17hs. culmina el evento.
El acariciamiento (?) de barbilla queda reservado para el momento de la escucha atenta de las palabras del interlocutor.
El revoleo desidioso de los anteojos queda terminantemente prohibido (ver Alfonsín, Ricardo).

“En cada línea un dato; en cada párrafo una idea”

Gracias.

Alfonsín, Correa, Kirchner y la mística

(Texto escrito originalmente previo a las Elecciones 2011)

Mientras Rafael Correa escapaba del Hospital donde se encontraba secuestrado en una escena propia de Fuerza Delta sin Chuck Norris, Escriba (Nicolas Tereshuck) twitteó: "Pensar que si Alfonsín hacía esta se quedaba 20 años"

Juan Abal Medina hace un tiempo en una charla dijo "Con la 125 nació el Kirchnerismo"

¿De qué hablan Escriba y Abal medina? Hablan de mística.

Alfonsín asumió con mística. La apertura democrática, la gente en las calles, la Plaza de Mayo llena. Multitudes. Juicio a las Juntas, juventud radical, discurso contra las corporaciones, contestarle a un sacerdote crítico desde su propio púlpito, contestarle a Reagan en la propia Casa Blanca y a los silbidos de la Rural en su propia exposición. Hasta que un día aparecieron los Carapintadas,  la casa está en orden y felices pascuas. La historia lo puso ante un punto de inflexión, la gran oportunidad de cristalizar esa mística, de hacerla más intensa o dejar que se comience a resquebrajar. Las leyes de obediencia debida y punto final como salida, como fuga hacia adelante o como forma de mantener lo ya conseguido sin ponerlo en peligro, lo privaron en términos históricos de ese paso más allá.
Correa, en el balcón desde donde salió a enfrentar a los policías que lo habían atacado les ofreció su vida.  
-Mátenme si quieren - les dijo mientras se arrancaba la corbata. Alfonsín, como buen radical, no se sacó la corbata.

Kirchner, una noche en plena batalla con las agrupaciones del campo, se sacó la corbata. Se tiró cual estrella rocker sobre sus militantes que lo vivaban en la Plaza. Más allá de los enormes errores que cometió el kirchnerismo en esa disputa, se dotó de una mística con la cual aún no contaba. A fuerza de gestos, políticas, discursos y bajada de cuadros ya había reconstituido la autoridad presidencial. Continuó y profundizó la mejora económica que nació con Lavagna cuando Duhalde. Renegoció la deuda, se le plantó a Bush en Mar del Plata y el No al ALCA, se sacó de encima al FMI pagándole dolar x dolar. Pero le faltaba un punto de anclaje. La Mesa de Enlace fue su gran oportunidad. Fueron los carapintadas que tuvo Alfonsín. Kichner perdió aquella batalla y las elecciones del 2009 fueron la mejor muestra. Pero nació la mística. El kirchnerismo logró el punto de cristalización de su sentido. El punto a partir del cual encadenar todas sus creencias y discursos. El nuevo punto de partida para relanzarse y así evitar el efecto pato rengo de todo segundo mandato. Se reinventó.

Visto ahora en perspectiva, quizás la mística que el alfonsinismo traía del 83 y dejó escapar en aquella oportunidad del 87, recién se cristalizó con su muerte en 2009. Otra chance que le dio la historia pero claro que unos 20 años después. Muy tarde. En cambio,  Néstor Kirchner que tuvo su punto de inflexión litúrgico en el inicio de 2008 se murió en pleno discurrir de su mística a finales de 2010. Un nuevo punto de anclaje todavía más intenso que dio lugar a la completitud del ahora nuevo significante equivalente: Cristina.

En 2007 fue Cristina, Cobos y vos. Heterogéneo, desabrido. Ahora es Cristina, él y vos. Homogéneo, mítico y militante.

La temprana muerte de Kirchner cristalizó para siempre su sentido.

DESPERTAR

El fin

Saqueo en Haedo. Corridas en La Matanza. Balas de goma en Lanús.
“…declaro el estado de sitio en todo el territorio…”, decía el presidente en la TV a eso de las veintidós y diez.

-         ¿Escuchás? ¿Qué es ese ruido?
-         Un loco, de un balcón.

Me llaman:
-         Sí, todo tranquilo. Sólo algunos vecinos golpeando cacerolas ¿por?

Se sigue sumando gente. Cada vez son más. Resuenan los palos en el poste de luz. Por el tubo del teléfono también lo escucho. El ruido venía de Caballito. Era el mismo sonido. Los mismos cantos. Los mismos gritos. Sucede lo mismo en Nuñez, Belgrano, Paternal…

-         ¡Tené cerrado! Va una marcha para allá.

Diez minutos después me lo repiten. Salgo a la calle. A lo que quedaba de ella. El resto era todo hombres y mujeres. Miles y miles de cabezas. Una al lado de la otra. Como nunca. Cada vez más cerca. Cada vez más fuerte. De repente, alguien enciende la esquina. Otro corta el tránsito. Los demás golpean y golpean.

Caminan. No deja de sonar. Todo es cacerolas y sonrisas. Sí, sonrisas. Alegres. Cada vez más despiertos. Libres. Bronca y alegría reprimida por años.
No dejan de pasar. Se hacen las doce de la noche. Parece que todo está por comenzar. Llega el taxi. Contra la corriente, mientras todos vienen, me voy; cuanto más lejos, mayor cantidad de personas. Las avenidas se hacen intransitables; las calles, fantasmales. Humo, gomas, maderas y papeles.
Llego a casa. Con la melodía de las ollas y sartenes de fondo. ¡Es increíble!, exclamo.

“…renunció el ministro Cavallo…”. La pantalla del televisor gritaba. Un furioso rojo con letras blancas lo mostraba. Imposible irse a dormir.

El comienzo

“…lentamente llegan columnas a la plaza…”, decía la tv llegando al mediodía.
     El ambiente es espeso. Parece un día de paro. Pero, supuestamente, nadie lo convocó. Irremediablemente hoy algo va a suceder.

-         ¡Destrozaron C&A!, asegura uno.
-         ¡Vienen rompiendo todo desde Medrano!

Los rumores son incesantes. Todo pasa alrededor. Todos se dirigen a la plaza. Los cuatro grandotes también. Cada uno con su pañuelo verde en el cuello. Aplaudiendo y al ritmo de fuera De la Rúa. La amenaza permanece latente:
-         “Que se vaya, sino…”.

“…reprimen a las Madres en la plaza…”, seguía relatando la tv.

Ingresa alguien intrigante:
-         Cierren todo, se viene la pesada, nos advierte.

Toda la avenida baja las persianas. Los autos aprietan sus bocinas. Las señoras golpean sus cacerolas. La gran mayoría se va. Los muchachotes vuelven. Ahora con sus pañuelos cubriéndoles la cara. Los ojos se irritan. Los gases se sienten.

“…dos muertos en la plaza…”.

Las noticias son cada vez más duras. Las corridas. Se desata la locura. El gesto de aquél hombre. En su rostro se ven los tristes recuerdos. El miedo a que vuelvan. Pasa rauda y temerosamente el patrullero. Su sirena conmueve. Las ambulancias interminables. Se van pero su sonido permanece. Se oyen a lo lejos. Sucede todo cada vez más cerca.

“…es inminente la renuncia…”
Una inminencia infinita. Cada hora que pasa deja una vida en el camino. La decisión se demora. Lentamente se retrasa. La tensión aumenta. Las familias regresan. El microcentro es un campo de batalla. Confusión. Miradas perplejas. Todo se oscurece.

La noche

En Internet, la foto. El helicóptero. La retirada. En la calle, la película. Todo continúa. Casi no hay autos. Los carritos ganan la escena. Con pan y bebidas. Bolsas llenas de carne. El supermercado desparramado en la vereda. Siguen los gritos. La gente corre. Sin dirección.
     Es la imagen de una ciudad devastada. Temerosamente anárquica. Sin control. Todo se rompe. Todo se lleva. Se arrastra, se carga. Las vidrieras estallan contra las piedras. Detrás de estas ingresan quienes las tiraron. Sacan lo necesario, lo imprescindible. Lo que no, también.
     A mitad de cuadra evitan un saqueo. Vecinos contra vecinos. Unos contra otros. Todos contra todos. El patrullero acelera. Los rifles por la ventana. Buscando a nadie. Corriendo a todos.

“…Puerta renuncia, convocarían a la Asamblea…”

     Despertamos una noche. Pateamos el tablero. Pero siguen. Barajan y dan de nuevo. Los mismos reyes, el mismo juego.

     Casi tropiezo con una cajita de cartas. Estaba en el piso. Un mazo nuevo.