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PERSON OF INTEREST. El hombre en la multitud y la infoxicación.

Sacás la tarjeta SUBE. Cada vez que la pasás y entrás al andén el sistema registra el lugar y el horario de tu ingreso. Luego, cuando la usás en la máquina del 106, el sistema también sabrá en qué móvil y a qué hora te subiste. Ahora tu actividad como pasajero queda representada por ese plástico y su código. Sabe a que estación entrás y a qué hora. Eso crea un historial, como el de tu compu cuando navegás por Internet.
Tu celular va saltando de celda en celda a medida que circulás. El sistema siempre sabe donde está. En tanto el teléfono móvil ya es parte de vos, el sistema sabe donde estás. Te representa. Si encima tenés el GPS activo te detecta con coordenadas casi precisas.
Te filman. Ahora además de semáforos y luces hay cámaras. En la vía pública y en la vía privada. Te graban. También traen software biométrico que te pueden reconocer, medir, copiar y pegar. Seguir. Si estás en Tigre te enfoca Massa y salís en C5N. Si estás en una plaza de Capital Federal te enfoca Macri y salís en lo de Graña.
En Facebook se mezclan tus relaciones familiares, laborales, sociales y el resto. Espacios que antes eran estancos, casi independientes, ahora se fusionan. Entonces resulta que tu ex compañero de la secundaria que no ves hace 15 años es compañero de trabajo de tu prima, la que vive en Francia.
Con las tarjetas de débito y crédito tus compras dejan de ser anónimas. Se pueden seguir, estudiar, analizar y listar. De hecho la AFIP puede cruzar tus datos impositivos con tus compras y consumos. Ni hablar de los supermercados, bancos y demás incesantes recolectores compulsivos de datos.

Entramos en la era de la Personalización Masiva. Como consecuencia de la creación de una inédita plataforma de interacción social mediante representaciones digitalizadas se genera una gran base de datos global y a la vez localizada, masiva y al mismo tiempo hipersegmentada, que permite el registro de la actividad de las personas, ciudadanos, consumidores y usuarios. Con el traslado de infinitos volúmenes de información hacia servidores en línea que posibilitan el almacenaje y disponibilidad de contenidos en cualquier momento y lugar, se crean registros que permiten su puesta en relación. Un espacio virtual donde cada individuo participante deja sus huellas y sus rastros. Todo puede ser registrado, administrado y analizado de forma prácticamente instantánea. “Sociedades de control”, las denominó el filósofo francés Gilles Deleuze.


¿A qué viene todo esto? A J.J. Abrams, el creador de Lost (la exitosa serie acerca de unas decenas de sobrevivientes de un accidente aéreo que quedan varados en una isla misteriosa), ahora produce una serie llamada Person of Interest. ¿De qué trata? Con todos estos datos que nombramos anteriormente y algunos más, un genio de las ciencias de la computación, Mr. Finch, crea un sistema, EL SISTEMA, para que el estado norteamericano, post atentado a las torres, pueda encontrar terroristas. El sistema cruza datos impositivos, financieros, grabaciones, patentes, señales de celulares, perfiles en redes sociales, antecedentes delictivos, educativos, profesionales, más antecedentes y va generando el perfil de cada persona. El cruce de variables que pueden resultar incriminatorias va cerrando el cerco sobre posibles sospechosos para que las fuerzas de seguridad actúen. El detalle, que hace al corazón de la serie, es que el sistema descarta todo el resto de la información que junta minuto a minuto sobre millones de personas que no son potenciales terroristas pero si posibles víctimas de otros delitos.
El genio informático no es otro que Michael Emmerson. El inigualable Benjamin Linus, el malo de Lost, que en esta oportunidad, parece, hace de bueno. Es más, de tan infoxicado que queda (intoxicado con información) le agarra una tremenda culpa por todos los datos que va desechando y se da cuenta que puede hacer algo para evitar esas muertes anónimas. Ya como independiente, luego de dejar de trabajar para el gobierno, mantiene un acceso clandestino al monstruo informático que creo y este le marca posibles víctimas de violencia. Para cumplir su misión de superhéroe preventivo contrata a un ex marine venido a menos para que sea su brazo armado. Al mejor estilo Steven Seagal en Nico y todas las otras, Jim Caviezel (John Reese en la ficción) pega, dispara, corre y deja malos por el piso para salvar diariamente a un X que corría riesgos y no lo sabía.
Con Lost, Abrams y sus guionistas crearon una nueva forma de narración propia de la era de la hipertextualidad, la no linealidad y la fragmentación. En Lost el pasado y el futuro se desarrollaban en el mismo instante, durante el presente. Con Person of Interest, Jota Jota Abrams se mete de nuevo en el intento de contar historias con nuevas herramientas y estéticas propias de esta nueva era digital.
La #PersonalizaciónMasiva en toda su expresión. 

LOGIA DE LOS DOCTORES TECNO

Dr.1 sonreía como para foto 4x4. Dr.2 sostenía su Blackberry (nueva) frente al Dr.1 que mantenía su sonrisa.

- ¡Listo!, ahora te subo a la web, Je! - dijo jocoso el Dr.2.

Tenían edad de inmigrantes digitales pero demostraban una incipiente relación con las nuevas tecnologías en aquel bar en la esquina de la Facultad de Económicas.
Dr.3 miraba también sonriente pero en una pose no tan tensa.

- ¿Cuánto te salió?
– La pagué en 10 cuotas, en Frávega - le dijo sin mencionar valores.
– Ayer a la noche me hice un Twitter, je!
– Ah, yo no tengo.
– Si, todo el mundo anda con eso ahora.

En ese instante Dr.1 saca su propia Blackberry que no era de estreno.

- Sonreí - le dice a Dr.2.

Este se saca sus anteojos y el Dr.1 le hace mirar para un lado, luego girar levemente su cabeza hacia el otro. Hasta que hace clic.

– Listo, mirá. Ahora te la pongo para los contactos.

Mientras tanto, Dr.3 reía inquieto como queriendo participar. Se sentía off-line de la situación.

– ¿No tenés Twitter? - le insistía Dr.2 que jugaba el paradójico rol de experto y aprendiz a la vez.

– No, no - repetía.

Dr.1 apuntó su Blackberry a Dr.3 y le sacó una foto sin dejarle tiempo para la pose. Dr.2 también apuntó y disparó. El juego se hacía dinámico, en la mesa las tazas de café con leche estaban por la mitad y las medialunas de manteca ya no estaban.
En la tele se podía observar un partido de tenis que iba cuatro iguales en el tercer y definitivo set. Un primerísimo primer plano de la cámara de uno de los fotógrafos que cubría el partido llamó la atención de los doctores.

- Con esa se ven hasta los pelos de la nariz - se dijeron.

Dr.3 dice que se va y saluda pero antes de retirarse se mete en la charla sobre si facturás o no, si sos inscripto o monotributista.

– Y...los abonos los facturo. Chau, ahora si, me voy.

Dr.1 comienza a leer “La Ley” y Dr.2 le pide permiso para tomar el Clarín que tenía debajo de su brazo. “Vamos a ver que dice de la realidad este diario objetivo”, dijo con tono irónico.

– ¿Vos no tenías Twitter, no?
– No, no.

En la primera página una nota despierta su siguiente consulta tecno:

- ¿Te vas a comprar la Ipad?
– No, es un chiche.

Un par de hojas más tarde y la gráfica de un LCD despierta un “Ja, se viene el 3D”.
Dr.1 le hace una seña tocándose la nariz. Se refriega y le señala algo. Dr.2 se toca y no nota nada. Dr.1 le indica que tiene un pelo "que te sale de la nariz".

- Si - le dice Dr.2 con gesto de incomodidad ante el comentario.
- Tenés que cortártelo. Igual no te preocupes que no se ve en la foto.

En la mesa de al lado estaba Enrique dejando la propina y yéndose a tomar el 106 sobre Av. Córdoba.